sábado, 8 de mayo de 2010













Lindbergh y Lindbergh




Por: Noé Vázquez.




Charles A. Lindbergh fue un héroe de la aviación, luego villano por sus ideas racistas y al final de su vida nuevamene héroe como aviador civil. Nuestro afán de ficcionar sin duda "sabe" de otras cosas.


En la novela de Philiph Roth La conjura contra America observamos un virtualización de la Historia: el poder en los Estados Unidos ha sido tomado por la ultraderecha tradicional representada por sectores republicanos y por lo que ellos llaman la America Blanca, ese sector conservador de las hermandades, las organizaciones de ultraderecha, de los valores WASP (white, anglo saxon, protestant) es quien ha elegido el liderazgo de Charles A. Lindbergh, héroe de la aviación y representante de un sector de la población que buscaba una America pura sin la intervención de lo que ellos llamaban "razas inferiores". Este grupo en el poder decide no intervenir en la Segunda Guerra Mundial, su enfoque es aislacionista, de esa forma Roosevelt pierde las elecciones y Lindbergh es elegido presidente. El panorama político se torna sombrío.


Una virtualización supone representar lo que pudo haber sucedido si analizamos todo aquel contexto de lo que realmente sucedió. No olvidemos que hasta antes de 1941 los Estados Unidos se encontraban en buenas relaciones con la Alemania de Hitler así que una America nazi no debe parecernos extraña. En la novela de Roth la población judía es enviada a integrarse a barrios cristianos o gentiles (como ellos los llaman) para que, de esa forma puedan ser integrados y asimilados: una forma de homogeneización forzosa que busca disgregar la identidad cultural este pueblo. Los más ingenuos ven en esto una forma de ser más "americanos", de elevar de su patriotismo; los más suspicaces lo interpretan como la antesala del progrom y del ghetto.


Esta historia, narrada desde la perspectiva de un niño judío describe la paranoia que se ha apoderado de un sector de la población que para algunos no puede ser considerado como representante de los valores tradicionales del pueblo estadounidense. En esta realidad virtual, Lindbergh ya presidente se alía con Adolfo Hitler para no intervenir en la Segunda Guerra Mundial, por lo tanto, uno puede suponer que no habrá Día D, Francia no será liberada del yugo nazi y Hitler ganará la guerra. Estados Unidos y los países del eje firmarán un pacto de no agresión. No habrá juicio de Nüremberg y los judíos serán perseguidos aún en Los Estados Unidos.


La situación no es nueva. En la España de los Reyes Católicos y más tarde con Felipe II el pueblo hebreo tuvo la opción de cristianizarse, no hacerlo equivalía a la expulsión. Los judíos expulsados de España se establecieron en Grecia y en el norte de Africa. Los judíos “asimilados” o “cristianizados” que se quedaron en España enfrentaron la pérdida de su identidad y de sus tradiciones. Se mezclaron con la gentilidad y desaparecieron. En el libro de Phillip Roth se sugiere la idea de que los judíos estadounidenses que decidan no asimilarse habrán de ser enviados a campos de concentración.


En La conjura contra América la propaganda política, el control de la información y la administración de las ficciones públicas convierten a Los Estados Unidos en un país prefascista, la CIA y el FBI comienzan a vigilar a los disidentes y a neutralizarlos. Los judíos, como es costumbre, buscarán la manera de adaptarse.


La idea de Lindbergh como presidente de los Estados Unidos no es tan desatinada como parecería en un primer momento, después de todo, él era un héroe para toda la nación: luego de ser el primer hombre en cruzar el Atlántico en el Spirit of St. Louis Lindbergh habría de volver a ser noticia cuando su único hijo es secuestrado y encontrado muerto en un bosque cercano. Lindbergh siempre fue un hombre simpatizante con la ideología nazi prueba de ello es su cercanía con políticos como Göring y el hecho de aceptar la condecoración del Águila Alemana por sus cuantiosos meritos en la aviación a pesar de la presión pública por devolver la medalla.


Héroe en primera instancia, luego villano Lindbergh fundará la organización América Primero la cual empieza a caer en descredito luego de sus ataques a la raza judía, sin embargo, los sectores más tradicionalistas y conservadores lo aclaman como "nuestro próximo presidente". La organización América Primero se disuelve luego de los ataques japoneses a Pearl Harbor, ya no había marcha atrás, los aislacionistas habían perdido su lucha política. Se habían quedado solos en la vergüenza y la descalificación. ¿Y si hubieran ganado? La novela de Roth habla trata de estos temas, explota una paranoia social de un pueblo trasplantado e inadaptado, un pueblo exiliado que no se siente seguro ni siquiera en el país que le ha dado albergue.


Hablar de un Lindbergh ficcional y su relación con los judíos me lleva a Woody Allen y a un documental ficticio o mockumentary: Zelig. En el mejor momento de su carrera este cineasta junto con el fotógrafo Gordon Willis y el músico Dick Hyman crean el personaje de Leonard Zelig junto con el mundo convulso tocó vivir: los alegres veintes, el crack de la bolsa y el ascenso de Hitler. A través de recursos cinematográficos innovadores y que se adelantaron a su tiempo, recrean los ambientes a través de trucos fotográficos donde se sobreponen imágenes recién filmadas con grabaciones de archivo dando como resultado una cinta de apariencia retrospectiva que narra un los hechos de un personaje tal y como si hubiera existido. Para lograr esto adaptan la música de aquel tiempo, crean canciones originales y las alternan con la música de la época, insertan faux trailers, filman apariciones especiales que aportan un testimonio como las Susan Sontag, Saul Bellow, o Bruno Bethelheim que vuelven “creíble” la existencia del personaje.


Zelig es un hombre cuya psicosis consiste en no tener una personalidad propia o no aceptarla con la intención de pasar desapercibido. Mimetizarse o ser invisible tomando la personalidad de los demás también es un mecanismo de protección, Zelig busca ser aceptado sin importa la raza o condición del otro a quien quiere parecerse, para esto literalmente copia las personalidades y fisionomías ajenas, este camaleón humano se transforma en un músico negro en presencia de otro con todo y el swing y la habilidad musical; o en un francés con todo y la pose, la idiosincrasia y el bigote; en una mesa la hará de gangster con la expresión dura y el navajazo en la cara obligatorio; al ponerse en medio de dos hombres obesos que discuten sobre su gordura Zelig comienza a aumentar rápidamente de peso.


La falta de una personalidad propia en Zelig refleja una búsqueda de pertenencia y asimilación en una sociedad que lo rechaza. Zelig es judío y se entiende que ser judío es un poco venir de todo el mundo, se parte de todo y de todos, se es un poco de todo, se realizan diversos oficios, desde ropavejero a barón de la banca. Leonard Zelig expresa en sus personalidades una forma de panteísmo malogrado. Aun así, Zelig puede desvincularse fácilmente de cualquier judío porque estos han logrado conservar sus tradiciones a pesar del ambiente extraño que los ha rodeado siempre. En un momento clave del filme se desata un escándalo público en la vida de Zelig quien ya ha sido curado de su trastorno de de personalidad y vive una etapa feliz. A Zelig lo persigue su pasado: ha engañado a muchas personas en su vida de camaleón humano y este pasado vuelve para cobrar algunas facturas. Le llueven demandas por todas partes: ex esposas que le reclaman la pensión de su hijo, toda clase de acreedores, persona que fueron engañadas o defraudadas por este personaje mientras se hacía pasar por otro o asumía alguna personalidad. Es entonces cuando la prensa empieza a agobiarlo y a considerarlo un enemigo público luego de haberlo consagrado como un héroe. Zelig decide desaparecer de la faz de la tierra, vagar por el orbe. Esta vez parece que nadie lo nota. La historia de Zelig parece ser la de cualquier judío y al mismo tiempo no lo es. Ser asimilado para sobrevivir parece ser una disyuntiva que cada persona o pueblo en el exilio tiene que enfrentar.

Tiempo después, dentro de la película, en un periódico donde se publicaba un foto de Hitler durante uno de sus procaces discursos alguien nota “tras bambalinas” la imagen de un oficial de los SS con un extraño parecido con Zelig, Eudora Fletcher, su doctora y amiga, está segura de que se trata de Zelig y decide ir a buscarlo a Alemania donde lo encuentra en un acto público del dictador. El incidente del encuentro de Eudora con un miembro de la guardia personal de Hitler quien resulta ser Zelig hecha a perder el acto público del Führer. Lo que viene a continuación es una persecución hacia Zelig de parte de los SS. Zelig y Eudora logran escapar en un aeroplano. Debemos entender que así como los hombres del Sondernkommando Zelig se ve forzado a aliarse con los nazis para sobrevivir y no distinguirse de su entorno, para sobrevivir es preciso ser aceptado, ser uno más del montón, ser siempre el Otro. Woody Allen ridiculiza así esta idea de asimilación, su ironía llega incluso a tocar ese racismo de Lindbergh y el orgullo moral que los sectores más conservadores y racistas en Estados Unidos: Zelig es el revés judío de Lindbergh. Perseguidos por la policía política del nazismo Zelig y Eudora cruzarán el Atlántico en un aeroplano, tal como Lindbergh, pero Zelig no es un piloto y Eudora acaba de perder el conocimiento por eso su trastorno de personalidad múltiple hará que se transforme en un aviador justo cuando el aeroplano va perdiendo altura, así, transformado en piloto, girará la nave para volar boca abajo y cruzar el Atlántico, no puede ser de otra manera. Zelig es el revés de Lindbergh y en esa sola escena se resumen los sentimientos de un pueblo que por momentos se siente condenado a merodear los vecindarios ajenos y a tener conflictos y disyuntivas entre su herencia cultural y la adaptación a las diversas sociedades en las que se ha desenvuelto. A esto hay que agregar que Lindbergh afirmó alguna vez que la aviación era un bien exclusivo para ser explotado y dominado por las naciones blancas. Mas que un medio de comunicación la aviación –para Lindbergh--era la expresión de un orgullo de la raza aria y caucásica, los demás pueblos, según él, el semita y el asiático no podían hacer más que burdas imitaciones.


El genio de Woody Allen lo llevo a intuir este conflicto, utilizando las herramientas de la ironía y la parodia el personaje Zelig remata el heroísmo de su viaje con esta frase: "Es increíble lo que puedes hacer cuando eres un completo psicótico". Derecho o al revés, viajes en aeroplano así sin duda valen un libro o una película.
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