lunes, 6 de junio de 2011

La región más transparente


"Mi nombre es Ixca Cienfuegos, nací y vivo en Mexico, D.F..."
A los 27 años, Carlos Fuentes marcó la primera cicatriz en la conciencia de sus jóvenes seguidores: era la década de los cincuenta y aparece en la escena de la literatura mexicana La región más transparente, su escenario, la ciudad de México, microcosmos de la tración y del olvido.
11g03A la ciudad se le puede amar, odiar, tratar a puntapiés ("ciudad perra, ciudad famélica") pero es difícil sustraerse a ella. Carlos Fuentes se transforma en Ixca Cienfuegos para escuchar su florilegio de voces, escudriñar a sus anchas un escenario social inquietante, ser parte de la vida de sus personajes, ascender y descender en los estratos sociales y en el accidentado camino de nuestra historia. Como el Axcaná González de Martín Luis Guzmán, el personaje-arquetipo de Ixca resulta necesario para representar esa tensión que supone estar entre las aguas del poder que como una especie de Cronos, devora a sus hijos, los destruye y el propio llamado moral que entraña ser conciente de la utopía de cada país, de las buenas intenciones personales y la búsqueda de la justicia, Ixca se debate entre estas dos aguas, su naturaleza es dialéctica, por eso, profundamente ética.
La intención de Fuentes es clara: evitar la tranquilidad y el conformismo, recordar nuestra memoria fragmentada para restaurar nuestra conciencia. Nos debemos asir a la memoria colectiva para para resarsir el daño de la misma.
Para el autor no debe existir la frialdad y la sobriedad, no son necesarias cuando lo que se busca es gritar, expulsar los demonios de la venalidad, la ambición política, la necesidad de medrar a costa del presupuesto, la indiferencia del funcionario público, la inercia de un país sumido desde hace tiempo en la mediocridad. Los personajes de La región más transparente surgen en el idealismo y el compromiso, nacen en el movimiento revolucionario: una marea de soldados, locomotoras, cañones y caballos, una revolución que mueve a los hombres de su sitio, de sus comunidades a donde quieren regresar para que las cosas cambien y al mismo tiempo no cambien, una revolución que los lleva a las ciudades y les hace ocupar puestos importantes, una jerarquía que los corrompe y los hace olvidar sus origenes humildes de techo de palma, morir espiritualmente. Esta especie de "muerte" moral es reiterativa en otras novelas del mismo autor: Las buenas conciencias, La muerte de Artemio Cruz, Cristóbal Nonato.Para Carlos Fuentes Mexico es un país cuya realidad no se asume, se evade, un país cuyo proyecto se pospone, un país que no se vive, se padece en una especie de melodrama.
En esta novela se conjugan teorías acerca de la mexicanidad o de la condición del mexicano como su imaginería lingüistica hecha de alusiones sexualmente agresivas, invocaciones escatológicas, sinsentidos, dobles sentidos; elementos antropológicos del escalamiento social y la estratificación de sus distintas clases sociales en esa ciudad tan diversa, tan contrastante, tan polifónica. Novela de tantas voces inicia definiendo al mexicano como "poeta sin conmiseración, artista del tormento, lépero cortés, ladino ingenuo...mi plegaria desarticulada se pierde, albur, relajo". El autor recibe influencias de Octavio Paz (El Laberinto de la soledad) y de Samuel Ramos a quien admiraba (El perfil del hombre y la cultura en México).
Esta es un visión globalizadora de la sociedad y sus fracasos. En la impotencia ante un entorno irritante, complejo, Ixca Cienfuegos es confidente y testigo de todos, de este país que nos es tan difícil transformar.

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