lunes, 7 de octubre de 2013

Yo, Wozniak


Considerado como contraparte de Steve Jobs en la fundación de Apple Computer en la década de los setentas, Steve Wozniak es visto muchas veces como la figura gris y sin importancia detrás de Steve Jobs, quien con su líderazgo y carisma, muchas veces tomo el rol de gurú informático por antonomasia, del magnate, del dictador de los gustos y los rituales tecnológicos que definirían la primera mitad del siglo XXI. En esta dupla, fue Wozniak quien tuvo la formación como ingeniero, la creatividad para crear un producto y fue Jobs quien tuvo la idea de comercializarlo y crear una gran empresa, y también, la de concebir un producto icónico de calidad insuperable y altos estándares. Si ellos dos no se hubieran conocido, seguramente Jobs hubiera tenido éxito con el producto de alguien más y lo hubiera mejorado, y Wozniak hubiera compartido su producto con otro con la visión necesaria para crear una gran empresa con él. De esta dupla el inventor es Wozniak, el visionario es Jobs. No se puede entender el uno sin el otro. A diferencia de Jobs, Wozniak si tuvo entrenamiento para diseñar y programar, así como para soldar circuitos; Jobs se ocupaba de la conquista de mercados y de las generalidades del proyecto. Influenciados por la cultura tecnológica y hippie de la década de los sesentas, ambos soñaban con cambiar el mundo. 

El padre de Wozniak era ingeniero de la compañía Lockheed Martin, y fue él quien inculcó a Steve el gusto por la ciencia a través de explicaciones muy sencillas que despertaban su curiosidad, así, motivado por ese interés en la electrónica empezó a ganar concursos de ferias científicas a nivel escolar. Para Wozniak, el diseño de circuitos y la programación estaban relacionadas con la belleza, según él, el ingeniero en diseño de hardware tenía que vivir en una área de grises donde no todo era blanco o negro, donde había que considerar posibilidades que muchos suelen descartar; ahí era donde influía el talento de un ingeniero capaz de valorar qué era posible y qué era necesario desestimar. El modo de trabajar de Wozniak se aparta de las pautas empresariales para crear un producto; para él, una computadora debía ser concebida desde su diseño en papel hasta sus circuitos por una sola persona y no por un comité o una junta de ejecutivos. La arquitectura de los primeros productos de Apple así lo demuestra. En comparación con las máquinas que vinieron después, Apple I y II parece creaciones artesanales.

Steve Wozniak estudió en la Universidad de Colorado, tiempo después, junto con Bill Fernandez creó una de las primeras computadoras personales; Wozniak tenía un talento extraordinario para el diseño de circuitos, sabía encontrar la forma de conseguir más con menos, a pesar de que los componentes para el diseño y los chips resultaban caros. Tiempo después, Fernandez le presentó a Steve Jobs. Inmediatamente congeniaron, cada uno representaba lo que no podía ser el otro, si Jobs era extrovertido, Wozniak era callado e introvertido, pero con una gran creatividad. Steve Wozniak crea Apple 1, eso es innegable, nadie podría quitarle el mérito pero su invento se hubiera quedado en el garage si Steve Jobs no hubiera dicho "Vamos a venderla". Así surgió Apple Computer.

Wozniak, en la autobiografía que escribe a dos manos con Gina Smith, iWoz se describe a sí mismo como un hombre despreocupado, capaz de disfrutar de los pequeños placeres de la vida; se advierte que evade las complicaciones y los conflictos, sabe encauzar su creatividad a ciertos proyectos aunque estos no sean muy redituables. Escrito con un formato casi de libro de superación personal el autor no evade la auto crítica hacia ciertas decisiones muchas veces equivocadas que alguna vez tomó. En la narración de su vida antes, durante y después de Apple, advertimos la presencia y el carácter de un hombre bonachón, desinteresado por el dinero, humorista, con gusto para las bromas. A diferencia de Jobs, quien insistía en tomar siempre el rol del líder, Wozniak buscaba para sí los puestos que demandaran menos responsabilidad y también, la posibilidad de tener tiempo libre para su familia. Wozniak no se ve a sí mismo como un empresario, confiesa que, de no haber conocido a Steve Jobs, tal vez se hubiera quedado a trabajar en Hewlett Packard, empresa a la que consideraba el mejor sitio que podía encontrar un ingeniero para poder realizarse. Tal vez en la azarosa y accidentada vida de Apple Computer fue Steve Wozniak quien más se divirtió.

Tanto Jobs como Wozniak viven su infancia en un entorno de clase media habitante de los suburbios; es el entorno de una élite de ingenieros que trabajan en empresas como Hewlett Packard, IBM, Xerox. Es el centro de una revolución tecnológica que tiene representantes en ciudades como Palo Alto, Mountain View, Cupertino, San José, Menlo Park. Este era un verdadero caldo de cultivo para la innovación, sólo en una atmósfera como esta es posible entender la revolución tecnológica que marcaría nuestras vidas en el futuro y que definiría la manera en que nos comunicamos y nos relacionamos con el mundo. La autobiografía de Steve Wozniak nos habla de estos años y de su obsesión por las computadoras, las cuales diseñaba en papel desde la edad de doce años. 

Para los ingenieros y aficionados a la electrónica que acudían al Homebrew Computer Club de la Universidad de Berkeley, la idea de trabajar con una computadora personal no tenía nada que ver con una utilidad práctica o un aprovechamiento comercial, los influía el espíritu del hacker, la idea un tanto romántica de que la información y los bienes tecnológicos debían tener un acceso generalizado y un uso democrático, sin monopolios, sin pago de derechos; ésta filosofía también tendría exponentes tan notorios como Abbie Hoffmann, Richard Stallman, Linus Torsvan, Julian Assange. La cultura del hacker también estaba relacionada con el estilo de vida hippie de los años sesentas, época en la que muchos personas con formación técnica encontrarían la independencia necesaria para no negociar tanto con sistema de empresa y al mismo tiempo tener une estilo de vida relacionado con la programación de computadoras. Las primeras empresas de computadoras creadas por ex-hippies eran el equivalente tecnológico de las comunas donde se aplicaba la agricultura orgánica. El nombre Apple Computer, lo ilustra muy bien. ¿Por qué fusionar un producto agrícola con un bien tecnológico? Pensándolo bien, ambos conceptos tienen que ir de la mano. Steve Jobs solía visitar comunas y comulgar con ciertas creencias en donde el vegetarianismo, las preocupaciones ecologistas, el uso de drogas recreativas y la búsqueda de una religiosidad alternativa eran parte de una subcultura que incluía también el desarrollo de nuevas tecnologías.  Lo ilustra también el ejemplo del creador de Lotus 1,2,3, quien nombró su software a partir de sus experiencias religiosas en La India. A los entusiastas del Homebrew no los movía el interés comercial, de libre empresa, más bien el deseo lúdico de experimentar con circuitos, conocer lo que estaban haciendo los demás y proponer soluciones a ciertos problemas planteados con el proyecto en el que estaban trabajando. Cada uno de los miembros tenía la obligación ética de compartir la información. Los logros en la computación personal surgen dentro de un espíritu de colaboración que haría que muchos asiduos de este club en el futuro fundaran sus propias empresas de computación aunque no con tanto éxito. La idea de los asistentes del Homebrew era la de disfrutar y compartir, democratizar el conocimiento y la información; la idea de construir una computadora personal viene con la necesidad de liberarse, de hacer las cosas de manera distinta a como lo planteaban las grandes corporaciones como IBM y Hewlett-Packard. Las reuniones del Homebrew giraban en torno a la Altair 8800. A ese mismo club llegó alguna vez Bill Gates y Paul Allen quienes habían desarrollado un lenguaje para Altair; las críticas de Gates a los entusiastas del Homebrew no se hicieron esperar, en una carta les reprochó el uso no lucrativo que hacían con el lenguaje de programación instándolos a que pagaran derechos y regalías. También, a este club se presentó alguna vez Steve Jobs y Steve Wozniak para presentar la Apple 1. 

Por aquella época, los dos Steves conocieron a John Draper, el legendario Capitan Crunch, luego de que Wozniak leyera un artículo muy revelador en la revista Esquire, en donde se describía el modus operandi de toda una cadena de hackers que realizaban phreaking telefónico, así como los medios utilizados por estos. Lo que vio en dicho artículo motivo a Wozniak a entrevistarse con John Draper. A partir de ahí, Wozniak desarrollaría su propia versión de la blue box,  o caja azul, la cual permitía hacer llamadas gratis a cualquier parte del mundo, la cual a la postre venderían en los dormitorios de los estudiantes. Podría decirse que el primer producto de Steve Jobs fue un artilugio ilegal que buscaba defraudar a las grandes compañías telefónicas como AT&T y Bell Telephone. La ética del hacker los hacía cruzar muchas veces una delgada línea entre lo legal y lo ilegal, el propósito de muchos de estos hackers no era enriquecerse o fundar empresas sino demostrarse a sí mismos que hacer phreaking era posible, la satisfacción de romper un sistema y luego alardear sobre sus logros; los impulsaba un espíritu aventurero, de conquista de nuevas fronteras, como el que motivó a los colonizadores del salvaje Oeste.

Fueron auténticos cowboys, piratas, colonizadores, los que, en un futuro y ya habiendo creado Apple, entrarían en las instalaciones de Xerox para piratear la Alto Computer. Este episodio debería de estar escrito con letras de bronce en la historia de la piratería. "Los mediocres copian, los genios roban", como nos aclaraba Pablo Picasso. Steves Jobs había convencido (no sabemos cómo) a Xerox de una participación en Apple a cambio de tener acceso a los laboratorios de Xerox PARC para enterarse de los proyectos en los que estaban trabajando. Entre estos proyectos estaba la primera computadora con ratón e interfaz gráfica, así como pantalla con fondo blanco. No era necesario ser un genio para saber que lo que proponía representaba el futuro de la computación personal. En un atisbo furtivo a la Alto, lo que los ingenieros de Apple vieron (o creyeron ver) lo aplicarían más tarde en proyectos como Lisa y Macintosh, pero se le debe a Steve Wozniak el que la empresa hubiera creado las bases financieras para futuros proyectos luego del diseño, creación y programación de la primera computadora personal totalmente funcional: la Apple II caracterizada por su practicidad y velocidad combinado con la inclusión de un floppy de 5 pulgadas y la hoja de cálculo VisiCalc. Todo esto provocó que ésta fuera la primera computadora personal en vender un millón de unidades. El resto es historia. 

Así, la computadora personal que empezó sus días como una afición hecha para geeks que seguían la revista Popular Electronics y adquirian el kit para su armado, se convirtió en un parte de un estilo de vida, una pauta cultural, en una herramienta de desarrollo tan necesaria que muchas veces no podemos entender nuestras vidas sin este componente tecnológico. La falta de visión de empresas tan grandes como Xerox e IBM no supo intuir algo que flotaba en el ambiente: la preocupación de una nueva generación de ingenieros que pensaban que el uso de las computadoras no debía limitarse a una élite dentro de una poderosa corporación, sino en parte de la vida del hombre común. De ser un fin en sí misma a un objeto que también es un medio, la computadora personal no ha perdido su capacidad de asombrarnos y de ser un referente de nuestra cultura. 

La caja azul. Llamadas gratis para siempre

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